¿Qué son los fanzines?
¡Hey! Vamos a hablar de los fanzines, ese tipo de publicación libre, rebelde y quizás desconocida para ti —aunque probablemente ya hayas visto alguna por ahí—, que no respeta reglas, viaja sin límites y está más viva que nunca.
Esta página seguirá creciendo con nuevos ejemplos, historias, publicaciones y detalles sobre la cultura de los fanzines.
¿Qué es un fanzine?
Un fanzine —o simplemente zine— es algo así como una revista o un panfletito que tú mismo haces en tu casa, sin pedirle permiso a nadie, sin que una gran editorial te controle y sin estar pensando en forrarte en billetes.
La palabra viene de fan y magazine: una revista hecha por y para personas apasionadas por un tema. Es pura pasión, creatividad y ganas de comunicar.
Una historia corta, pero bien heavy
Muchas historias de los fanzines comienzan con los aficionados a la ciencia ficción de la década de 1930. Ese punto es fundamental para explicar el origen del término, pero una narración demasiado estrecha puede dejar fuera publicaciones anteriores —especialmente afroamericanas, literarias y de vanguardia— que ya practicaban la autoedición, la experimentación y la circulación independiente.
Las little magazines y el Renacimiento de Harlem
Las llamadas little magazines eran revistas literarias pequeñas, de tirada limitada y, con frecuencia, independientes. No se llamaban fanzines y pertenecían a otra tradición editorial, pero pueden entenderse como antecedentes importantes de la cultura fanzinera por su autonomía, experimentación y voluntad de publicar voces fuera de los grandes circuitos.
Publicaron voces marginadas y temas radicales relacionados con el racismo, la sexualidad, la identidad, la experimentación artística y la vida de comunidades que la literatura dominante dejaba fuera.
Publicaciones como The Crisis, Opportunity y The Messenger formaron parte de la amplia prensa intelectual afroamericana de la época. Entre las little magazines más audaces estuvo Fire!! , publicada en 1926. Solo tuvo un número, pero dejó una huella enorme por su libertad creativa y por abordar asuntos que otras publicaciones evitaban.
Referencia: catálogo de la Biblioteca Pública de Nueva York sobre Fire!!.
Dada en Zúrich: protesta, collage y experimentación
De manera paralela a otros movimientos culturales, el dadaísmo surgió en Zúrich, Suiza, en 1916. Sus artistas y publicaciones mezclaron tipografía, imágenes, textos, absurdo, performance y protesta contra la Primera Guerra Mundial y el orden establecido.
Mientras muchas publicaciones del Renacimiento de Harlem tuvieron un fuerte componente literario, las revistas dadaístas destacaron por su experimentación gráfica. Dada no inventó por sí solo el collage, pero lo llevó hacia usos radicales mediante recortes, fotomontajes, tipografías y materiales impresos; décadas después, esas estrategias reaparecerían con fuerza en la estética punk y sus fanzines.
Publicación clave: Dada. Editada por Tristan Tzara, apareció primero en Zúrich y posteriormente en París. Publicó ocho números —reunidos en siete entregas, porque los números 4 y 5 aparecieron juntos— entre julio de 1917 y septiembre de 1921. Sus páginas presentaron manifiestos radicales, composiciones experimentales y atrevidos juegos tipográficos; el número 3, publicado en 1918, incluyó el célebre manifiesto dadaísta de Tzara.
Referencias: Museo de Arte Moderno de Nueva York: collage, fotomontaje y ensamblaje en Dada. También puedes consultar y descargar la colección digital de la revista Dada en Monoskop.
Los fanáticos de la ciencia ficción toman la palabra
Los aficionados a la ciencia ficción comenzaron a intercambiar cartas, opiniones, relatos y publicaciones creadas por ellos mismos. Ya no querían esperar a que las revistas profesionales decidieran qué merecía publicarse.
Una de las publicaciones más citadas de aquella etapa es The Comet , publicada por el Science Correspondence Club en mayo de 1930 y continuada después con el título Cosmology. Suele considerarse una de las primeras publicaciones de aficionados a la ciencia ficción, aunque todavía no existía la palabra fanzine.
Referencia: archivo histórico de The Comet en FANAC.
Aparece la palabra “fanzine”
El aficionado a la ciencia ficción Louis Russell «Russ» Chauvenet propuso la palabra fanzine en el número de octubre de 1940 de su publicación Detours, como una forma más breve y sonora de decir fan magazine. El término se difundió gradualmente dentro del fandom y luego pasó a otras comunidades.
La práctica existía desde antes; lo nuevo fue una palabra capaz de nombrar y distinguir ese tipo de publicación.
Referencia: reproducción del primer uso documentado de «fanzine».
Punk, contracultura y explosión internacional
El movimiento punk convirtió el fanzine en una herramienta de comunicación y liberación: servía para hablar de música underground, política, conciertos, arte, protesta y cualquier tema que los grandes medios ignoraran. En el Reino Unido y otros lugares se produjo una verdadera explosión de publicaciones.
En España, los fanzines se relacionaron con escenas punk, artísticas y con la Movida Madrileña. En América Latina y Puerto Rico también sirvieron para documentar escenas de punk, metal, rock, cómic, anime, cine de terror, cultura y múltiples formas de protesta.
Feminismo punk y Riot Grrrl
El movimiento feminista punk y la cultura Riot Grrrl utilizaron los zines para hablar de género, sexualidad, violencia, música, identidad, salud y experiencias personales. La publicación casera se convirtió en una forma de conversación directa, organización comunitaria y construcción de archivos propios.
Los fanzines en Puerto Rico
Desde nuestra experiencia en la isla, aunque no siempre se les haya llamado «fanzines», las publicaciones caseras y autogestionadas han tenido presencia en ferias alternativas, talleres de arte, espacios culturales y escenas musicales underground. A veces aparecen por poco tiempo, circulan de mano en mano y luego resultan difíciles de documentar.
Tampoco podemos dejar fuera la escena rockera, que sigue viva a pesar de los haters. En distintos eventos punk, metal y alternativos ha aparecido uno que otro fanzine, aunque en ocasiones solo llegara a publicarse un número.
¡A ver si alguien del oeste o del área metro —los dos bandos duros— lee esto y se anima a documentar mejor esas historias y publicaciones!
¿Qué los hace tan únicos?
Libertad total
No hay jefe ni censura. Puedes publicar un dibujo medio loco, un poema bien sentido o una crítica a lo que te dé la gana.
Hechos a mano y con alma
Muchos utilizan collage, dibujos, letras recortadas de revistas, fotocopias, cinta adhesiva y hasta manchas de café.
El flow de lo imperfecto
Sus errores, marcas y diferencias los hacen humanos, cercanos y poderosos. Lo imperfecto también comunica.
Accesibles y fáciles de reproducir
Con unas hojas, una fotocopiadora y ganas, puedes producir tiradas de 10, 20, 200 copias o la cantidad que puedas manejar.
Comunidad
No es solo para leer en soledad. Los zines se intercambian, regalan y discuten en ferias, cafés, bibliotecas o hasta en el estacionamiento de un pub mientras jangueas con los panas.
¿Por qué son importantes culturalmente?
Los fanzines son la voz de quienes no suelen aparecer en la televisión ni en los periódicos grandes. Dan espacio a minorías, ideas raras, contraculturas y experiencias que ocurren de verdad en la calle.
Funcionan como un archivo vivo de cada época: conservan lo que las personas jóvenes —y quienes mantienen ese espíritu creativo a los 80 años o más— están pensando, sintiendo y creando.
Fomentan la creatividad, conectan personas y rompen con la idea de que solo los “profesionales” tienen derecho a publicar.
¿Qué te ofrecen, mi gente?
Expresión libre
Un espacio para desahogarte, contar lo que piensas y expresarte sin pedir permiso.
Conexión
Conocer personas que piensan como tú o que discuten contigo, que también puede ser enriquecedor.
Aprendizaje creativo
Aprender a producir, escribir, dibujar, editar y publicar siendo tú, sin miedo al “qué dirán”.
Ser parte de algo más grande
Entrar en una cultura underground que cambia de forma, pero nunca se muere.
Agarra papel y empieza
Si tienes una idea loca, un dibujo que te sobra o algo que te hierve por dentro… ¡haz tu propio fanzine, ñeta! Busca un taller, agarra un par de papeles, fotocopia y sal a repartir. En Puerto Rico hay ferias, eventos y gente activa haciendo cosas.
Los fanzines no son cosa del pasado: están más vivos que nunca. Son tuyos, míos y de todo el mundo que tenga ganas de gritar con papel y tinta.
¿Y tú, ya tienes tu fanzine en mente? ¡Cuéntanos!
Sabemos que todavía faltan muchísimas historias, personas y fanzines de Puerto Rico. Este artículo seguirá creciendo. También estaremos ofreciendo talleres alrededor de la isla, así que síguenos en las redes o escríbenos para conocer los próximos ofrecimientos.
