Somos un pequeño grupo de almas inquietas boricuas que se juntaron para hacer fanzines como quien lanza un grito en la montaña. Nos encanta el bembé en el batey, y cada cual aspira a aprender el arte del fanzine hasta convertirse en guía del corte, el pegamento, la tinta y la grapadora.
Somos hijos del campo y de las barriadas, del maví y del coquito, de los cuentos de los bisabuelos que hablaban de jachos, brujas voladoras, huracanes y resistencia. Aquí no hay cadenas ni ideologías que nos dividan, ni edades que nos limiten. Venimos a gritar sin permiso, a recortar realidades y a pegar sueños nuevos.
Este proyecto es un portal donde, entre regla, tijera y papel reciclado, volamos. Volvemos a contar las historias que nos contaban de niños, pero también las que nadie se atreve a contar. Mezclamos lo sagrado con lo callejero y lo antiguo con lo digital, mientras resaltamos la belleza de lo imperfecto.
Aquí creamos sin miedo a mancharnos las manos, sin miedo a equivocarnos y sin miedo a ser libres.
Si sientes esa inquietud en el pecho —esa que te dice «tengo algo que decir»—, entonces ya eres de los nuestros.

